Durante este mes de mayo, desde el área de Lengua Castellana hemos trabajado una de las evidencias del método RULER a través de una actividad muy especial: los diarios de lectura emocionales.
Nuestros alumnos no solo han leído historias; han aprendido a mirar dentro de ellas… y también dentro de sí mismos. A partir de sus libros favoritos y de los personajes que más les han inspirado, han reflexionado sobre las emociones que aparecen en cada historia: miedo, alegría, inseguridad, valentía, tristeza, ilusión o esperanza.
A través de sus diarios, han identificado cómo se sienten los personajes en determinadas situaciones y, lo más importante, han expresado por qué se sienten identificados con ellos. Muchos han descubierto que, aunque las historias sean ficticias, las emociones son profundamente reales y universales.
La lectura se ha convertido así en una herramienta para desarrollar la empatía, la conciencia emocional y la capacidad de poner nombre a aquello que sentimos. Porque cuando un alumno entiende a un personaje, también aprende a entender mejor a los demás… y a sí mismo.
Con esta actividad hemos comprobado que los libros no solo enseñan vocabulario o comprensión lectora: también ayudan a crecer emocionalmente.
Seguimos aprendiendo que educar las emociones también es educar a través de las palabras.


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